Amanecí temprano

Amanecí temprano, demasiado quizá, regresé de aquel lugar común en que los sueños se hacen carne, escapé, sin querer, del arrullo de esos labios que me erizan la piel, fue en pleno desierto, con el pecho desnudo y el aliento descalzo, no sé si sueño o espejismo, pero allá a lo lejos, en el horizonte, habitaba un oasis perfecto en el que por unos segundos fui feliz. Demasiado quizá.